Ana Laura se Atrevio a contar!

Hace mucho años, teniendo once o menos, un tipo bastante enfermo me pellizcó la cola al cruzarme con él. Recuerdo la vergüenza principalmente, la sensación retorcida de que por alguna razón era mi culpa. Llegué a mi casa llorando y se lo conté a mi mamá. Internamente, con los años, decidí que si algo así volvía a pasar iba a reaccionar.
Estando en camino al centro a encontrarme con unas amigas tomé la línea D, me bajé en la estación 9 de Julio para hacer la conexión con la B. Caminando por el andén senti que alguien me rozaba desde atrás, como estaba distraída escuchando música no le presté atención hasta que se repitió. Miré de soslayo hacia atrás preguntandome si había mucha gente, es bastante normal que alguien te roce cuando no hay lugar para moverse, pero el andén estaba casi vacío y sólo vi a un hombre, dos pasos atrás mio. Decidí que si me volvía a rozar le iba a preguntar literalmente “qué carajo te pasa”. Subí los escalones para llegar a la línea B cuando sentí dos manos agarrando con firmeza mi cola. Me pensamiento automaticamente fue “ahora te mato”. Me di vuelta, lo miré a los ojos y le dije bien fuerte: “¿A quién carajo le agarrás el culo”, el tipo empezó a decir “yo no fui” y alguna cosa más que no registré porque empezé a insultarlo a los gritos, como para que se diera cuenta de que no me intimidaba y quería que toda la gente que pudiera oirlo supiera que ese hombre era un acosador (perverso hijo de p**a en mis palabras). Cuando pasó al lado mio en la escalera, estaba tan enojada que lo empujé contra la pared. Comenzó a caminar rápido y yo lo seguí gritandole de todo, cuando de repente un hombre se me cruza y me pregunta qué había pasado. Era un policía de civil, mis gritos los habían atraido. Yo señalé al tipo y comenté lo que había pasado mientras dos hombres más lo frenaron. Me ofrecieron hacer la denuncia y eso hice mientras lo detenían para averiguación de antecedentes. Después tuve una charla con las chicas de ayuda a la víctima, algo que yo no necesitaba pero reconozco que su trabajo es muy importante y necesario.
Espero que esta historia sirva para que aunque sea un insulto al pasar o de hecho contacto físico no deseado, no se callen, reaccionen, demuestren que no tienen miedo. El acosador cuenta con el silencio. No le demos lo que quieren.

Por Ana Laura.

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