No! Al taxista desgraciado.

Estaba caminando por la calle y un taxista paro, me empezó a hacer gestos con la mano para que me arrime. Me pareció raro y me acerque, y vi que se tocaba. Yo le grite que era un asqueroso y un desgraciado, y sali corriendo. Después en mi casa me senti mas calmada. Pero al gritarle me dio una fuerza barbara.

Por Diana.

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