Basta de Sexismo!

La primera vez que me “piropearon”, yo tenía 12 años recién cumplidos. Era muy nena, muy inocente, y recuerdo haberme sentido muy incómoda, y haberme sentido culpable por lo que me habían dicho.
Había ido a la esquina de mi casa a comprar un helado en cucurucho. Volvía a mi casa lamiendo mi helado, cuando un hombre de unos 60 años me siguió y me empezó a preguntar: “¿Es rico ese helado? ¡Qué lindo cómo lo chupás!”
Me sentí muy culpable de estar chupando un helado, porque aunque ni sabía que existía la felatio, entendí la alusión sexual y pensé claramente que yo había provocado eso.
Nunca más en mi vida pude comer un helado en cucurucho sin tener esa sensación de estar provocando a los hombres…

Por la autora de:

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