“Ojalá algún día pueda vestirme para mí, sin miedo a salir a la calle con un vestido que me gusta”

Además de la sensación de miedo y violencia que siento cuando un hombre me dice algo (muy) grosero en la calle, otra consecuencia no deseada es sentirse en la obligación de ser malhumorada por anticipado. A veces siento que si voy con mala cara o respondo mal a los hombres que me avanzan en la calle, podré prevenir el acoso. La realidad es que suele funcionar, pero el precio también es alto: muchas veces contesto mal a hombres que por ahí venían a preguntarme una calle, y eso no me gusta. Me molesta que el miedo al acoso me convierta en una mujer desagradable y agresiva. Yo no quiero ser así. Por eso a veces me propongo vencer el miedo y ser amable, aunque con un poco de recelo.
El otro día salí a la calle. No iba vestida provocativamente (como si eso lo justificara. Ojalá algún día pueda vestirme para mí, sin miedo a salir a la calle con un vestido que me gusta), tenía puesto un pantalón de gabardina para nada ajustado. El dato del pantalón lo doy porque lo repasé después varias veces en mi cabeza. En la esquina de mi casa se me acerca un chico joven, que iba acompañado por un hombre mayor. Yo me propuse mantener mi buen humor y cuando se acercó, le sonreí. Entonces el chico me ofreció unos productos que me dijo que estaba vendiendo. Le agradecí con una sonrisa y le dije que no estaba interesada. Al pasar por su lado para seguir mi camino, se acercó a mi oído y bajito me espetó “Tenés una hermosa vulva.”
Ese día me sentí mal todo el día. El “piropo” era violento por donde se lo mirase, estaba claro que no buscaba elogiar sino intimidar. Al contarselo a algunas personas, me encontré con la pregunta “¿Pero vos cómo ibas vestida?” ¡Qué importa!
Durante los días siguientes evité la amabilidad a extraños, pero me niego a desecharla. Quiero poder ser cordial sin miedo, quiero que la presencia de un hombre por la calle no me intimide, quiero poder elegir mi ropa sin pensar en prevenir abusos, y quiero que mis hijas puedan hacer todas estas cosas.

Por Lucía.