Realmente Asustadas

La verdad que me ha sucedido infinidad de veces que me digan cosas, gestos y demás. Pero hay un momento que tengo muy grabado porque ha sido lo más “fuerte” que me sucedió.
Tenía 16 años, en ese momento vivía en la provincia de Jujuy, en la capital. Eran casi las dos de la tarde, iba por el centro con mi amiga (de la misma edad) y nos dirigíamos al gimnasio. En Jujuy el horario comercial no es seguido, a las una se cierra todo y abre recién a las cinco nuevamente, así que no había casi nada de movimiento en la calle.

Estábamos a dos cuadras del gimnasio, enfrente de nosotras venía en dirección opuesta un muchacho muy atractivo, alto y con ropa deportiva (aparentemente volvía del mismo gimnasio). No le prestamos atención y seguimos conversando entre nosotras. A pocos metros de cruzarnos con él, veo que tenía la mano en el bolsillo del pantalón y que se tocaba casi alocado, realmente haciendo un gesto (espero que haya sido sólo el gesto) de masturbarse con fuerza. Al pasar a nuestro lado se inclinó hasta casi hablarme al oído y dijo “Cómo me haría una paja con ustedes”.

Nos quedamos heladas, nos reímos nerviosas… y no fuimos al gimnasio ese día, volvimos a nuestras casas realmente asustadas.

Siempre me acuerdo de eso y siempre me digo a mí misma que si vuelve a sucederme voy a gritar como si no hubiera un mañana, para que toda persona alrededor vea la clase de pervertido que ronda las calles.

Por Flavia