Leer las demás historias me ayuda y me da coraje

Una tarde salí caminando a algún lado (siempre prefiero ir caminando, no importan las distancias) y un hombre que pasó a mi lado sonriendo dijo “no da para un pete mami?” Fue la única vez que contesté. “Pelotudo” dije, aunque después pensé que tendría que haber dicho muchas cosas más, insultar lo que él creyera que era su hombría, como para proponerme algo así. Caminé las cuadras que restaban (y eran muchas porque lo crucé a las 2 cuadras de salir de mi casa) pensando que aparecería en algún momento y me violaría.
Siempre me sentí un poco sola respecto a la repugnancia frente a los “piropos”, ¿cuán malos podían ser? Pero cuando después de uno de estos comentarios he llegado a pasarme tardes enteras pensando qué podría haber hecho para evitarlo, o elaborando un repertorio de contestaciones posibles en caso de que vuelva a ocurrir, me doy cuenta de que de bueno no tienen nada. Leer las demás historias me ayuda y me da coraje.

Por Bárbara