No es un halago

Hace tres años me mudé, y a partir de ese momento, todos los días paso por la puerta de un taller mecánico al ir y volver de mi trabajo. Desde el primer día sufrí los comentarios desagradables del mecánico en cuestión. Comenzó con dichos acerca de mis atributos físicos, hasta que pareció darse cuenta de que era una nueva vecina, y cambió hacia un “hola” en un tono lascivo bastante desagradable. Los primeros tiempos lo ignoraba, creyendo que no iba a durar mucho, pero al ver que no cambiaba de actitud, y en un día en que estaba de muy mal humor, procedí a decirle que ya que no nos conocíamos, y yo no tenía intención de cambiar sa situación, dejara de saludarme porque me resultaba bastante molesto. La respuesta del sujeto en cuestión fue una especie de burla y un comentario acerca de que no era para tanto, y poco mas tenía que estar agradecida de que me mirara. Lamentablemente no solo no cambió de actitud, sino que cuando paso y está con alguien con quien evidentemente tiene confianza, le hace comentarios acerca de mi persona, que soy muy sensible, y que no quiero que me salude y pavadas de ese estilo. Desde mi reacción de ese día, nunca mas volví a dirigirle la palabra, pero sigue silbando o haciendo comentarios cada vez que paso. No tengo posibilidad de cambiar de camino, y tampoco tengo por qué hacerlo. Con el paso del tiempo pasé del enojo a la lástima hacia este ser. Pero situaciones como estas, las mujeres las vivimos permanentemente, con vecinos a quienes tenemos identificados, pero muchas veces con desconocidos que vomitan barbaridades y siguen su camino como si nada hubiera sucedido.
Me alegro de haber encontrado este sitio, donde poder volcar nuestras experiencias, porque muchas veces una siente que si lo contamos nos van a decir que no es para tanto, que de última es un halago. Pero la realidad es que una va caminando, o en un tren o un colectivo y de repente se siente violada por un señor que cree tener derecho a decir cualquier cosa que le pasa por la mente y que una tiene que aguantarla.

Por Maria.