Tenemos el derecho de ser felices sin ser molestadas

Despues de mucho tiempo de enojarme cada vez que escucho un comentario no deseado sobre mi persona y acostumbrarme a andar con cara de amargada por la calle para “desalentar” a los acosadores verbales, se me ocurrió una forma de contestarles que me parecio divertida y hasta didáctica:
al escuchar el comentario, me daba vuelta y lo reproducía exactamente como lo habia oído, imitando la tonada del acosador tipo loro. Requiere bastante valor y sangre fria ponerlo en práctica pero los deja helados:
se escuchan a si mismos, un poco ridiculizados y quiero pensar que sienten algo de vergúenza de si mismos.
Igual no puedo dominar el enojo y el subidón de adrenalina que me provocan estos desubicados y aveces opto por putearlos nomás, sin ingenio alguno y poniendome al mismo nivel cavernario que ellos. Genial la idea de la pagina, Thumbs up! porfin encontrar gente que siente lo mismo…Gracias!

Por Dolores.