Acoso — En todas partes, todo el tiempo

Mi historia es la de todas todos los días cuando vas caminando por la calle. Mi vida empezó a cambiar cuando: 1) fui consciente que la angustia que sentía cuando llegaba a mi casa tenía que ver con las cosas que me decían en la calle y 2) empecé a reaccionar y no quedarme callada. (el conocer el feminismo me ayudó a entender que era un sistema y qeu no era sólo a mí que me pasaba). Con el tiempo aprendí a contestar con el mismo grado de violencia: replicar con el mismo volumen de voz: si es susurro, surruro; si es con la boca entrecerrada, con la boca entrecerrada; si es a viva voz, a viva voz; grito, grito. Pero tratar de controlar el enojo y no subir nunca la agresión a más de lo que te dijeron. Esta es una ténica efectiva porque te evita problemas de que la agresión vaya en ascenso. Los tipos, si contestás en el mismo nivel, simplemente se descolocan y no replican. Festejo el compromiso de las artistas con este tema y el surgimiento de este sitio. Sugiero una idea que hacía tiempo nos venía rondando por la cabeza: una bitácora del acoso, donde puedan circular, no sólo las historias, sino las buenas contestaciones para poder tener un repertorio desobediente y feliz para sacarnos del paso en esas situaciones. Otra idea eran los comandos radiales: no quedarnos calladas cuando escuchamos por radio alguna naturalización de la violencia hacia la mujer. Les comparto un audio que salió al aire en el que discutimos con dos locutores sobre este tema. http://www.youtube.com/watch?v=wGGnqw986uA

 

Por Marina — del blog http://desobedienciayfelicidad.blogspot.com/