“Subite que te cojo”

Esto me pasó hace casi un mes pero por alguna razón me cuesta contarlo. Me siento ridícula, me sentí ridícula esa noche y me da bronca.
Eran pasadas las diez de la noche y yo estaba en Av. Rivadavia a cuatro cuadras de Pueyrredon, buscando la parada del colectivo. Caminé hasta Pueyrredón, revisando los carteles, y garitas, y girando de vez en cuando para ver si venía el bondi. En eso veo un taxi muy despacio, algo común pensé porque me debe haber visto esperando un colectivo a la noche, incluso pensé en tomarme un taxi, pero antes de pensar demasiado el taxi había parado al lado mío y el chofer me estaba pidiendo que suba. Me quedé dura, con la sangre que me hervía y temblando, y empecé a caminar en sentido contrario a los autos, ya que no había encontrado ninguna parada.
La avenida a la noche queda abandonada. Habré hecho una cuadra cuando lo veo por segunda vez, había dado la vuelta para seguirme. Se acercó a la ventanilla y me dijo “Veni mami, dale, veni conmigo” “Cosita linda” “Subite que te cojo”, son las cosas que me acuerdo, caminé rápido pero me alcanzó por tercera vez, y yo lo que más sentía eran ganas de poder romperle la cara a golpes, me sentía tan tremendamente vulnerable sola en la calle que reventaba de bronca y estaba a punto de llorar. Cuando lo vi por tercera vez me mandé como una loca los cinco metros de calle que me separaban del auto, no me importó nada, le dije a los gritos que llamaba a la policía, que si no me dejaba de joder ya mismo buscaba a la policía que estaba en la esquina.
El tipo se fue y no volvió más, estuve 20 minutos en la parada del colectivo y no lo volví a ver, tenía ganas de llegar YA a casa y tomarme un taxi pero estaba paralizada y sólo me sentía segura yendo en bondi, la poca gente que había me miraba, sentía que todos me miraban como si fuese una loca, y obviamente me largué a llorar, ni bien terminé de gritarle y el auto se fue me largué a llorar.
Lo pude enfrentar y el tipo se fue, pero me dejó en un estado de mierda, de miedo, de bronca, hubo algo que inevitablemente lastimó en mi.
No puedo dejar de preguntarme que hubiese pasado si subía a ese taxi, sin querer, para volver a casa, que pasa con las mujeres que suben a ese taxi.

Por Carolina