Los Cuentitos del Conejito

Este acoso no fue en la calle, fue por los medios. Me entere por
primera ves cuando alguien me lo posteo en la pagina de facebook. Vi
mi nombre completo, mi edad, mi profesión. Y muchas mentiras sobre mi
carácter, mi intención y mi proyecto.

Me sentí incomoda, pero lo primero que hice fue aclarar algunas cosas
por facebook. Que el acoso no es cuestión de clase. Que no tiene que
ver de que clase sos, de que raza sos, ni tampoco muchas veces de que
genero. También le pasa a los hombres gay, y muchas veces a personas
que no encajan en la dualidad en la cual asumimos, como sociedad, que
viven todos. Son abusos que omiten a [email protected] que no se encuentran en la
percibida normalidad. O por que alguien que si encaja, por ese
momento, eso les abre la puerta a ese abuso.

Me sentí desvestida por un abuso verbal muy fuerte, y contrastante con
lo que yo percibo como la libertad de expresión. Habiendo estudiado
con facinacion a los cuentos eróticos de Bataille y de Sade, no tengo
ningún problema con el lenguage obsceno. Pero esta ves fue dirigido
hacia mi persona en un espacio publico, y me dolió a patadas. Luego,
por tuiter recibía mas y mas abusos fuertemente descriptivos “le
hacemos bukkake en las calles de san telmo”, “vas a ver lo que es la
violacion” etc. por sus seguidores. No fue un momento efímero. Vivimos
con el monstruo constante de la posible violación — realmente
necesitamos que un cretino nos amenaza por diario, y que incite a los
que lo leen a seguirle los pasos?

Una incitación de violencia pura. Dirigida hacia mujeres que se
perciben con rasgo de madre-castrante, una fantasía cortante de
hombres inmaduros con odio y repudio hacia las mujeres, cualquier
mujer que  les dice que no, que no tolera al abuso.

 

Por Inti