Animarse a Responder

No fue ni la primera ni la última vez, pero me quedó grabada por la impotencia que me dio. Iba caminando apurada porque llegaba tarde a un curso al que estaba asistiendo y ya había cruzado la calle para dirigirme a la parada del colectivo cuando, a unos metros de cruzar las vias del Tren Mitre, veo que entre las vallas esas que se ponen en el cruce peatonal del ferrocarril (no sé cómo se llaman…) había un grupo de hombres sentados. La mayoría jóvenes, empleados de una obra que estaban haciendo en la estación. Me di cuenta, pero estaba apurada y no quería volver a desviarme. Al pasar, “me halagaron”. Era pleno medio día, y me dio tanta bronca que me saqué los auriculares con la música que estaba escuchando e intenté pensar en algo, rápidamente, para decirles, pero la verdad que no se me ocurrió nada.

Me quedé con una bronca terrible todo el día, sobre todo por no haber sido capaz de reaccionar. Aún me pasa, dado que soy una persona bastante frontal en la vida cotidiana y con mis allegados, pero no puedo, no me sale, no se me ocurre o me paralizo cuando me dicen algo en la calle que da como para responder.

En fin. Espero con el tiempo solucionarlo y animarme a responder.

Por Jennifer