Ironicamente, Gracias.

GRACIAS! le digo a los degenerados de argentina. Gracias, porque yo, que siempre fui una adolescente tímida y nunca me consideré excesivamente linda, ahora sé que, aunque me ponga una carpa de circo para salir a la calle, algún hombre va a notar mis atrubutos físicos y me los recordará con algún comentario medio susurrado. ¡Qué tonta que soy! Yo, que desde los once años pienso que esos comentarios son ofensivos y decido sentirme incómoda y no reaccionar ante los mismos, no me podía dar cuenta de que todos estos degenerados me lo decían por mi propio bien! Para que odie pasar cerca de un taller mecánico, o me cruce de calle cuando veo una obra en construcción. Y no hablemos de la gran cultura musical que poseo, fruto de años de caminar con el reproductor a volumen altísimo, porque prefería no escuchar y no hacerme mala sangre! Menos mal que los machistas cerdos se cuentan por docenas en las calles de Buenos Aires, y que éstos se empeñan en hacerme escuchar sus opiniones “favorables” sobre partes de mi anatomía o lo que les gustaría hacer con ellas. Por eso, hoy le digo GRACIAS! a todos los degenerados que hicieron que ya a los 15 años me dé cuenta que hay gente muy buena en la calle, que quiere subirme la autoestima. Gracias por última vez, y voy a cambiar mi actitud: en vez de tomarlo con bronca o impotencia, la próxima vez que alguien me diga: “no sabés como te cojo”, le voy a responder: “Yo también. ¿No querés que vayamos a un telo?”

Por Lara