“Mamita, te chuparía TODA”.

Fue en el ’94, si no recuerdo mal. Yo tenía 20 años. Era uno de esos días en que una tiene de todo para hacer y caminaba apurada con la cabeza puesta en las mil cosas que tenía que cumplir, entonces no me di cuenta de que un hombre caminaba a mi lado mirándome, hasta que me hizo volver al mundo diciéndome “Mamita, te chuparía TODA”.
Fue una sorpresa tan grande que ni siquiera lo pensé. Mi mano se movió sola y le disparó una piña a la cara. Él se movió en seguida y apenas le rocé la oreja, y se alejó tres pasos pero sin dejar de mirarme y con cara de sorprendido, como si no entendiera (esperaría que le agradeciera?). Yo apuré el paso y le dije ´”Rajá. Desaparecé porque te reviento”. Entonces se fue corriendo.
Me lo volví a cruzar dos horas desués, y pasó a mi lado agachando la cabeza sin decir nada.
Es muy reconfortante darse cuenta de que a veces se puede hacer algo en el momento.

Por Ivana.