Mi pulso se aceleró y sentí que me ardía la piel

Venia caminando tranquila por Vuelta de Obligado, yendo a la casa de mi novio. Habíamos planeado una excursión a Temaikén, y yo estaba llegando tarde, como de costumbre, a encontrarme con él y unos amigos en su casa. Era un sábado al medio día, y los que conocen la zona sabrán que uno no tiene porque estar atento a los al rededores. Incluyo estos detalles para demostrar que estas cosas horribles pasan por más que uno tome las precauciones consideradas necesarias para evitar el acoso – aunque en vez de enumerar las formas para evitarlo, desde un principio se debería enseñar a no acosar.
Estaba ya a metros del punto de encuentro cuando de repente sentí que alguien me levantaba la falda de mi vestido y me tocaba – no, me agarraba descaradamente – toda la cola. Primero, no tenia idea de lo que estaba pasando. Después pensé que era mi novio, que me había visto de atrás y se acercó a hacerme una broma. Pero cuando escuche la voz, susurrándome “Mmm…rico” al odio, supe que algo estaba mal. Muy mal.
Me quede helada, intentando procesar lo que me había pasado. ¿Realmente alguien me había tocado? ¿Por qué? Si mi cuerpo es mío…Mi pulso se aceleró y sentí que me ardía la piel. Mire al culpable y note que este empezó a caminar más rápido, para dejarme atrás. Di pasos largos para ponerme a su lado, y no supe por donde empezar. Le pregunte porque se creía que tenía derecho a tocar mi cuerpo. Le pregunte quien se creía que era. Le dije que el no podía hacerle eso a nadie, a ninguna persona, nunca jamás en su vida. Le pregunte su nombre. Me dijo que se llamaba Alex. Cuando le pregunte el apellido, él no entendía para que lo quería. Le dije que lo necesitaba para llamar a la policía y que lo encarcelen.
En ese momento Alex se asustó, y salió corriendo hacia Cabildo. Por ahí lo tendría que haber seguido, ya que en Cabildo seguramente podría haber encontrado a algún policía. Hasta el día de hoy lamento no haberlo hecho. Pero en el momento, mis emociones se apoderaban de mi y no pude hacer mucho mas que gritarle obscenidades mientras él se alejaba, las cuales fueron sofocadas por el llanto que comenzó a brotar de mi boca.
Corrí hasta la casa de mi novio y él y mis amigos me consolaron mientras yo llamaba a la policía. No pensamos en buscar el numero de la comisaría cercana, por ende estuve esperando 5 minutos hasta que me atendieran en el 911. Me dijeron que iban a mandar a un patrullero a ver si lo encontraban, pero dudo que Alex se haya quedado dando vueltas por la zona.
Me da rabia pensar que este hombre creyó que yo no era nada mas que un objeto que el podía tocar si resultaba que le gustaba algo de mi. Me enfurece que mi día de excursión haya sido casi arruinado por un irrespetuoso que decidió que mi cuerpo ya no me pertenecía. Me decepciona que se les siga insistiendo a las mujeres que tengan cuidado – yo tuve cuidado, y aun así sufrí de acoso sexual.
Es momento de que esto cambie.

Por Amalia