Invertí los roles y el acosador salió corriendo

Estaba caminando por niceto vega para ir a la calle serrano. Era sábado por la tarde, y en esas calles suele haber bastante gente, así que estaba caminando despreocupada. Me crucé con varios hombres, no noté ninguna mirada incómoda ni nada por el estilo; hasta que uno pasó al lado mío y…. me tocó la cola. No un toque y nada más, sino que la agarrró con ganas. Me dí vuelta y le dije “que hacés, [email protected] de mier…” (no suelo responder cuando me dicen cosas, pero que me tocara era demasiado), a lo que este “hombre” me comienza a decir que estoy tan buena que estoy para que me violen, que me iba a tocar las tetas y que me iba a tirar en un rincón para cogerme y demás. Empecé a semi-correr porque estaba con unos zapatos incómodos, a lo que el tipo entró a acelerar el paso para seguir diciéndome más cosas que me iba a hacer. Estaba asustada realmente, siempre que me crucé con esta clase de “gente”, me dijeron que me “harían” tal cosa o tal otra, pero no que directamente me lo iban a hacer. Llegué a soportarlo diciéndome cosas cada vez peores por dos cuadras y media (cruzando de vereda y todo), y se iba acercando cada vez más. Pese a que había gente, nadie dijo nada, y yo tampoco busqué ayuda por la desesperación que sentí; no podía ni pensar, hasta temblaba.
Tuve un momento de lucidez y decidí enfrentarlo, porque si me iba a hacer algo lo haría, enfrentándolo o no. Me dí vuelta determinada a poner un fin, a lo que me muestra el pene y me pide que se la chupe. Con eso la ira se apoderó de mí y me entré a acercar diciéndole que me acercara lo que me había mostrado porque me había calentando con semejante belleza y con todo lo que dijo, y comencé a repetir cada vez más alto todas las porquerías que me había dicho en esas dos cuadras y media invirtiendo el rol. Yo era ahora la que lo amenazaba con violarlo. Por suerte el tipo con eso empezó a correr para el otro lado y no pasó a mayores.
Vale aclarar que todavía tengo miedo de salir a la calle y cruzármelo, pese a que pasaron unos días de esto y a que somos miles en la ciudad pero, creo que si este orangután me ve ahora puede llegar a tomar venganza del que haya invertido los roles.
Ese mito de que si una va provocativa por la calle es un llamador de degenerados, es falso. Lo mismo tengo que decir del mito de la hora y la zona.
Así que chicas, cuando les pase esto recuerden en el momento que no hay que hacer lo que hice, que hay que pedir ayuda o comenzar a gritar que alguien les quiere hacer algo, antes que hacer lo que hice; porque o les pueden hacer algo en el momento, o les puede pasar si se lo encuentran después o, en el mejor de los casos, por un buen tiempo van a tener pánico de salir a la calle. También recuerden después que pase el asunto, que ustedes no provocaron esa situación, sino que la gente de esta clase agarra a alguna para hacer estas cosas por que sí, porque estaban en el lugar menos indicado, y en el momento menos indicado.
Por Florencia
[got_back]