No quiero tu piropo, quiero tu respeto!

No quiero tu piropo, quiero tu respeto (Stencil)
No quiero tu piropo, quiero tu respeto (Stencil)

Respuestas por Inti Maria Tidball-Binz

1) ¿todo piropo representa una forma de acoso u hostigamiento?

En la sección del sitio de Atrevéte Buenos Aires donde recibimos historias de acoso en la calle, las opciones varían entre distintos tipos de agresiones. No tenemos una sección ‘piropos’, si tenemos a la violencia verbal, el asechamiento y la agresión física. También incluimos la discriminación homofobica, racista y transfobica.

 

Personalmente creo que el ‘piropo’ en la calle solo se puede dar en un marco donde existe discriminación de género, pero no impongo esta visión en el sitio, por que creo que cada una debe definir su experiencia por si misma.

 

Por supuesto aceptamos que hay mujeres que disfruten de los piropos. De hecho, nos parece bastante normal. Depende de cada una lo que sienta como agresión (y para los hombres también, ya que es común el acoso sexual hacia los hombres homosexuales y hacia los hombres trans – bienvenimos historias de este tipo en nuestro sitio, y ya existen testimonios en otros sitios).

 

El problema en pensar que el piropo es algo lindo (y solamente lindo) es que es el discurso dominante, y es casi imposible expresar lo contrario. En general, si un piropo nos hace mal, es difícil contarlo. Es común escuchar: ‘sentiste orgullosa’ o peor, ‘¡si te vestís así! ¿Que esperabas?’. Escuchar eso es terrible, por que nos hace sentir responsables por un hecho que no podemos controlar. Por eso estamos nosotras, para eso está el sitio. Para compartir, dar visibilidad, legitimar, y desahogarse en un espacio para quien se siente amargada, triste, o agredida ante el piropo. En nuestro sitio nadie te va a cuestionar tu experiencia o culpabilizarte.

 

Va mucho más allá de la palabra, es una cultura. Ser mujer se puede considerar un trabajo, cuando pensamos cuanto esfuerzo ponemos es ser mujeres. Debemos maquillarnos, depilarnos, usar cosas lindas, y mucho más para ser aceptadas en la sociedad como mujeres. Debemos ser coquetas pero no demasiado, sensuales pero nunca ‘putas’. Hay mucha hipocresía. La aprobación ajena de nuestro aspecto físico, se recompensa con promesa de ’empoderamiento’, un abstracto valor sexual. Pero aunque seamos aprobadas ante la sociedad, existen los mismos riesgos de agresión sexual, control y cosificación de nuestros cuerpos, y la discriminación por ser mujer.

 

La aprobación de la sociedad es un arma de doble filo: nunca termina la exigencia; hay muchas supermodelos que se sienten insatisfechas con sus propios cuerpos. Algunas llegamos a amarnos y valorarnos pero lleva tiempo.  Es muy común sentir que sin esta aprobación ajena no estamos bien, y por eso el piropo puede parecer algo tan positivo. Pero hay una exigencia de aceptar esa aprobación, de no cuestionarla. ¿Por que me debo medir por la mirada ajena? No nos cuestionamos eso.

 

Otro ejemplo del doble filo: las mujeres que se quejan de no recibir más piropos por la edad. Es parte de la invisibilización de la mujer que no encaja en lo que la sociedad denomina aceptable en una mujer: Joven, flaca, atractiva, sin capacidades distintas visibles, y que se caracteriza por vestirse femenina. Sin embargo, no significa que las mujeres afuera del marco de la visibilidad femenina no reciben acoso callejero, a veces es mayor y más despectivo, o más agresivamente sexual. Esto es simplemente por que existe un tipo de odio generalizado hacia las mujeres que no llegan al ideal de la sociedad: mujeres grandes, con sobrepeso, mujeres pobres, indígenas, con capacidades distintas visibles, mujeres andróginas. Estas mujeres sufren una doble agresión por ser distintas, o por que se consideran las más vulnerables. Es aquí que vemos la profundidad del mito del acoso como meramente un ‘piropo’.

 

Las niñas y adolescentes son las que más reciben agresiones en la calle. Hay historias en nuestro sitio done el primer acoso es a los 9, 10, 11 años. Pensamos que es por que todavía no se sienten con la autoridad de enfrentarse con un adulto para defenderse, y esto le da impunidad al acosador. Es importante reconocer que la agresión sexual es un ejercicio de poder y no un piropo. Al mismo tiempo, aclaro que no todo piropo necesariamente sea una agresión sexual. Pero sería muy diferente nuestro uso del piropo en un mundo sin discriminación hacia la mujer. Me lo imagino como un dialogo entre pares. Algo con reconocimiento de los sentimientos del otro.

 

 

2.       ¿Buenos Aires es una ciudad especialmente violenta para las mujeres?

 

Las agresiones sexuales en la calle existen en todas ciudades del mundo. Nuestro movimiento es internacional justamente por que el acoso callejero es una cultura mundial. De todos modos, hemos notado que nos llegan más historias de las zonas que dan oportunidad y impunidad al agresor. Por ejemplo centros comerciales como la calle Florida, donde la multitud esconde la agresión. En las zonas como Palermo hay muchos parques, y aquí se esconden los exhibicionistas, por ejemplo, y el numero de escuelas hace que haya mucho acecho de escolares. El transporte público es otra instancia donde se ve mucho acoso y aprovechamiento de la multitud para los apoyos y el toqueteo.

Al visitar los otros sitios de Atrevéte del mundo se nota que en Nueva York, Londres, Mexico DF, Mumbai, también existen zonas así, y se repiten los mismos problemas. No dudo que las mujeres sienten las mismas sensaciones al caminar en la calle que sentimos las Argentinas.

 

3.      ¿Se podría pensar a la violencia callejera –de la que el insulto al paso es una muestra- como una prueba de que, en general, el respeto a los otros es un hábito en extinción?

 

La cultura verbal cambia con los tiempos, es un aspecto de nuestra historia que me parece muy intrigante, ya que somos expertos en el lunfardo y en utilizar los códigos. Los/Las Argentinos/as por la lengua morimos, como dice el dicho. Pero la historia del ‘insulto al paso’ tiene una larga trayectoria. De hecho creo que hay una creciente modalidad hacia un mayor respeto en algunos ámbitos. Hay mucha gente con buena disposición, la cultura esta cambiando y haciendo visible esos procesos de una manera que antes no era posible. Claro, que el internet, las redes sociales facilitan el proceso. pero el numero de movimientos sociales que se movilizan por estos temas es un factor importante. Hay grupos de hombres que trabajan para cambiar el machismo en la sociedad (por ejemplo el Colectivo de Varones Anti-Patriarcales), y muchas mujeres que se atreven a dar visibilidad a las vivencias que antes se callaban.

 

La intervención por terceros es algo que queremos promover, por que genera mucha impotencia ver que pasa algo y sentir que no podemos hacer nada. Tenemos una guía de como intervenir si vemos un acoso en proceso, una campaña que llamamos ¡Contá Conmigo! http://buenosaires.ihollaback.org/conta-conmigo/ y que trabajamos junto con la organización Punto Verde.

 

 

4.      “Trata a los demás como te gustaría ser tratados”, se escribe en algún lugar de la web de Hollaback. ¿Qué nos faltaría a quienes vivimos en Buenos Aires para hacer realidad esa frase?

 

Empece Atrevéte en Buenos Aires por un sueño ingenuo: que las interacciones que tengo en la calle algún día sean mayormente positivas. Creo en construir comunidades. Creo que es algo importante en nuestra época. Las mujeres caminamos con miedo y desconfianza por la calle por que estamos acostumbradas a recibir muchas comentarios agresivos, toqueteos y miradas lascivas todos los días. Por eso, a veces, el saludo inocente lo recibimos con una mirada defensiva. Es difícil distinguir cuando las interacciones son mayormente sexualmente agresivas. Pienso que es importante que las mujeres podamos distinguir entre lo que nos gusta y lo que nos enseñaron a aceptar como normal.

Me gustaría que sea diferente para nuestras hijas, para las próximas generaciones. Para eso, primariamente es necesaria la educación sexual integral que promueva la igualdad de género. A nivel local, creo que poder saludarse en la calle es algo importante. Conocer al vecino, la kiosquera, la familia que lleva la verdulera de la esquina. Poder sonreirse, poder saludarse con una persona desconocida, por el simple deseo de crear comunidad. Eso puede ser un objetivo. No creo que sea un sueño imposible, de hecho, yo trato de hacer esto donde pueda y me da una sensación de vivir en comunidad que me agrada mucho. Además, siento que puedo contar con esa gente sí tengo un problema con el acoso sexual en la calle, se que puedo contar con la gente que me rodea.

 

 

Esta entrevista fue originalmente para ser publicada. La nota que salió se puede ver aquí, con una pequeña parte de la entrevista citada en los utlimos parrafos.

Una respuesta a "

  1. Soy de estados unidos pero vivo en Buenos Aires (Capital Federal) hace un año y tengo que decir que aunque he vivido en otros países/ciudades grandes en latinoamérica jamás me he sentido tan acosada a salir a la calle como me siento acá. Aunque pasen esas cosas en todos lados, la cantidad de comentarios que se reciben las mujeres acá no se puede comparar con ningún otro lugar que yo conozco. Nunca me he sentido tan restringida por el acoso callejero en el momento de decidir que ropa ponerme. Me da miedo poner el más minimo esfuerzo para verme bien porque sé que recibiré más piropos. Hoy salí en jeans y una campera no ajustada y recibí comentarios igual aunque me considero de aspecto fisico bastante normal y no llamativo en si mismo aunque soy joven. Estoy convencida que fue por el simple hecho de ponerme arretes medio grandes. El más minimo esfuerzo para verme bien. Aunque esta muy bien reconocer que este es un problema al nivel mundial, creo que está muy marcado acá y que hay que reconocer factores que están contribuyendo a este fenomeno, en particular la aceptación social del piropo y el entendimiento de eso como algo “lindo”. En esa línea, no me parece “lindo” ningún piropo porque surgen de la idea de que por salir al espacio público que nuestros cuerpos son un tipo de espacio público que cualquier persona pueda comentar y que estos comentarios deben ser bienvenidos.

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