Y le dije, claro y fuerte: “¿Por qué no te callás un poco pelotudo?”

Ayer diluvió. Bajé de un colectivo en Juan B. Justo y sin paraguas llegué rapidamente a la conclusión de que tenía que conseguir un taxi. Abajo del puente Pacífico pasaban varios y podía guarecerme, como tenía un vestido hasta los tobillos lo levanté un poco para estar más cómoda y corrí hasta abajo del puente donde justo un taxi estaba dejando gente. Había además un grupo de gente guareciendose. Apenas llego un flaco me dice “Que fuerza que tenés en esas piernas mamita”. Lo miré directamente a los ojos y le dije, claro y fuerte: “¿Por qué no te callás un poco pelotudo?”.
Una flaca (no se si estaba con él o simplemente se sorprendió) empezó a reirse. Me dediqué a averiguar si el taxi estaba desocupado mientras el pelotudo en cuestión seguía hablando. No lo escuché. No porque “hiciera” que no lo escuchaba como cuando me sentía intimidada y era más chica. Simplemente lo había puesto en evidencia y descolocado y con eso me alcanzó. Me subí al taxi tranquila.

Por Ana Laura
[got_back]