Me horroriza darme cuenta que cada vez camino menos y me visto más y más tapada.

Vivo en la cuarta sección de la Ciudad de Mendoza, una zona denominada “roja”, lo cual no justifica para nada el comportamiento de todos los hombres que transitan por ahí. Siempre me voy caminando al trabajo y el trayecto tengo que aguantar: silbidos, frases denigrantes y obsenas, miradas lascivas y hasta tipos que amagan a seguirme.
Me horroriza darme cuenta que cada vez camino menos y me visto más y más tapada. Basicamente he modificado mi vida para evitar estos episodios (y no lo he logrado). No debe ser así. Una mujer no debe sentir miedo de vestirse como quiera ni tampoco de decir lo que piensa. Debemos luchar porque se llegue a una igualdad real, por dejar de ser una minoría y ser tratadas como personas. Esto pasa en todo el país y es una actitud que nos mantiene en opresión. Hablar de lo que pasa, contarlo, es importante y nos da fuerza.

Por Eugenia
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