El acoso como abuso sexual y sus repercusiones

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Por desgracia ya no puedo contar la cantidad de veces que sufrí acoso callejero de una u otra forma. la primera vez fue de las peores. tenía unos 10 años, recuerdo incluso la ropa que tenía puesta: un buzo rosa con flores y un jardinero de jean largo hasta los pies. durante años repasé ese día, la ropa que llevaba puesta, mi forma de caminar, buscando si había hecho algo para provocarlo. pensando desde la lógica, sé que no, pero por muchos años sentí que era mi culpa.
volvía caminando de mi clase de dibujo (o taller literario, ya ni recuerdo) y un chico que venía en sentido contrario, sin siquiera decir nada, me tocó los genitales. no entendí nada. no sabía qué estaba pasando, sólo atiné a golpearle la mano y seguir caminando. inmediatamente me di cuenta que me seguía y empecé a correr. encontré a una mujer a la que le dije que habían querido robarme. esa fue la versión que le di a todo el mundo, excepto a mi mamá. creo que incluso ella no entendió lo que había significado para mí, simplemente me llevó a casa y no se habló más del tema. por años me escapé de cada hombre que veía en la calle. solía tener muchos sueños angustiantes sobre el tema. incluso así, creo que no era consciente de que el episodio me hubiera afectado.

unos 15 años después pude hablar el tema con mi familia. las circunstancias no fueron las mejores. a los 20 años enfermé gravemente de anorexia y tuve que ahondar mucho en las causas de mi odio a mi misma y en mi necesidad de volverme una criatura frágil que necesitaba ser cuidada, una niña. mi psicóloga me decía que no terminaba de entender mi caso, mi odio a mi misma y mi necesidad de no ser más una mujer, de borrar mis formas, mis caderas, mi extraña relación de amor/odio con el sexo. hasta que un día me dijo “ale, hace mucho que quiero preguntarte si alguna vez sufriste abuso”. mi primera reacción fue decir que no, porque siempre pensé que abuso implicaba violación, manoseo por parte de parientes mayores o, en todo caso, algo “mas grave” que lo que me había pasado. realmente no consideraba que fuera una situación que me debería haber marcado. pero evidentemente lo hizo.

muchos años después, no puedo decir que lo haya superado por completo, pero al menos me hice cargo. lo admití, lo hablé, con mi psicóloga y mi familia. de a poco me voy reconciliando con la idea de ser mujer. fue muy interesante cómo mis pesadillas fueron cambiando y pude empezar a defenderme dentro de ellas.

sufrí otras situaciones de acoso callejero, a veces sólo verbales, a veces con manoseo, una vez incluso un intento de secuestro con un arma que no vi y no sé si existía. pero creo que lo peor de todo eran las respuestas que recibía de la sociedad y de mi familia: mi papá diciendo que era mi culpa por vestirme con polleras cortas y mi hermano diciendo que las mujeres somos unas histéricas y mariconas y deberíamos dejar de lloriquear porque nos dicen algo en la calle y sentirnos halagadas. ambos supuestos hombres progresistas, así que no quiero imaginarme qué me hubieran dicho si hubiesen sido más conservadores. ¿qué pensar cuando incluso tus familiares creen que es tu culpa?

por desgracia no es sólo mi caso, muchas niñas y mujeres creen que el acoso es su culpa, y por eso no se atreven a pedir ayuda. una de las mejores amigas de mi hermana fue violada estando borracha y dormida, y no se atrevía a denunciar al violador ni volver al colegio, porque sus compañeros se habían enterado. nunca hizo la denuncia y el pibe siguió lo más pancho, tal vez haciendole lo mismo a otras chicas.

si alguna se siente identificada por lo que digo, sepan que no es su culpa, NUNCA es culpa de quien es acosado. tu cuerpo es tuyo, nadie puede hacer con él nada que no quieras. ni un familiar, ni un amigo, ni un desconocido. NADIE, solo vos. y cuando vos decís NO es NO, cuando no querés no querés, y el que no lo acepta está violando tus derechos. eso no es tu culpa, es culpa de quien te abusó. y hablarlo te va a ayudar a vos, porque te vas a sacar un GRAN peso de encima y vas a poder buscar justicia… y también va a ayudar a que otras chicas no sufran lo mismo. todas tenemos que hablar, todas tenemos que ayudarnos entre nosotras, porque si nos callamos todo va a seguir igual en el mundo, y dentro nuestro siempre va a seguir la herida abierta.

un abrazo a todas (y todos), sepan que no están solos.

De Alejandra

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