Hostigamiento Hotelero

Todos los días para ir al colegio tengo que caminar unas pocas cuadras por la 9 de Julio, en la zona del centro. Como saben, esta zona está llena de hoteles.
Un día en particular pasé por un hotel y había un grupo de turistas bajando sus valijas de un taxi, normal. Después uno me empezó a gritar asquerosidades en inglés, sin saber que tengo la suerte de hablarlo y entenderlo fluidamente. Hice de cuenta que no entendía, o que no sabía que me estaba hablando a mí, y seguí caminando. No llegué a verle muy bien la cara.
Obviamente pensé que no era nada importante, porque no fue la primera vez que me pasó y estaba convencida de que nunca iba a ver al tipo otra vez, pero me equivoqué.
Al día siguiente (miércoles, creo) volví a pasar por el hotel como todos los días y vi a un chico de mi edad, por ahí unos años más (eso sería 17, 18 o 19) fumando en la puerta del hotel (lo que me pareció un poquito raro porque con la calidad que el hotel mostraba en el vestíbulo, seguro había balcones en las habitaciones). Cuestión que ni bien pasé me empezó a decir cosas (otra vez en inglés) y me apuré para cruzar sin mirar atrás. Después de un tiempo estaba segura de que lo había dejado atrás, pero lo volví a escuchar (eran las 7 de la mañana aproximadamente, todavía estaba oscuro y había gente en la calle pero poca). Me dijo que sabía que lo entendía por como me movía y las expresiones que hacía y me dijo que respondiera, entre comentarios denigrantes sobre mi cuerpo y asquerosas invitaciones a acompañarlo a su hotel. Ahí empecé a cruzar mal a propósito, haciéndole señas a extraños que hicieron caso omiso.
No estoy acostumbrada a responder, tengo Trastorno de la Personalidad Evasiva y me pongo muy ansiosa en estas situaciones, así que prefiero no hablar antes que hablar y tartamudear o ponerme a llorar. Básicamente troté las cuadras restantes hasta el colegio y cuando vio que me agrupaba junto a la muchedumbre de adolescentes esperando que abrieran las puertas y me ponía a charlar con unas amigas, debió acobardarse un poco porque no lo vi ni escuché más. Nunca más, porque ahora me tomo el subte al colegio.
En fin, nunca estuve tan feliz de haber llegado al colegio.
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