Desde los once años sufro acoso constante

Sufro de acoso callejero desde que tengo once años por tener un cuerpo voluptuoso para mi edad. A los once años salía a jugar a la calle con mi prima, de ese entonces doce años de edad. Al lado de mi casa, vivía un hombre de al rededor de unos 68 años, con su mujer, en una casa expropiada ilegalmente a una mujer anciana. Cada vez que salíamos a jugar con mi prima, este hombre salía a la calle y se colocaba junto a un árbol, parado, y comenzaba a masturbarse viéndonos a mi y a mi prima jugar, ya sea con muñecas o incluso jugando a las cartas o dados. Esto se alargó durante unos meses, y los vecinos de mi barrio ya estaban al tanto de esto, ya que nosotras salíamos luego de la siesta, donde todo el mundo va a hacer compras. Yo y mi prima no llegábamos a entender a esa edad qué era exactamente lo que estaba haciendo. Mis vecinos no hicieron nada por detenerlo. Solamente, una señora se encontró a mi padre en la calle y lo paró para explicarle la situación. Mi padre no entendió, al parecer, y no hizo nada. Esto se prolongó durante más tiempo, hasta que un día, casi entrada la noche, este hombre volvió a salir a la calle a vernos mientras se masturbaba. A todo esto, pasaron un grupo de hombres, de los cuales uno vive relativamente cerca de mi casa, vio la situación y empezaron a gritarle cosas al señor, cosas como “pajero”, “asqueroso”, “viejo verde” y más. Al ver esto, el intentó meterse en su casa, pero uno lo detuvo y comenzaron a gritarle cosas y acorralarlo junto al árbol. Dijeron que se detuviera porque si lo volvían a ver haciendo eso con alguna chica lo iban a golpear o a matar. Él, asustado, ingresó en su casa lo más rápido que pudo, y estos hombres comenzaron a golpear su puerta hasta que casi la derribaron. Al día siguiente, el hombre salió en un auto y no lo volví a ver nunca más.
Nunca había contado nada a nadie sobre esto porque realmente es muy vergonzoso para mi. Y ahora tengo quince años y sigo viviendo, aunque no tan grave, el acoso callejero. Ya sea verbal, física o con la mirada, sufro el acoso, aunque me vista ocultando la mayor parte posible de mi cuerpo, aunque intente nunca caminar cerca de hombres, siempre sigo sufriéndolo. Y estoy harta ya de tener que sufrir esto todos los días de camino al colegio. El otro día probé, e hice 20 cuadras en el centro y recibí 9 piropos de hombres mucho mayores que yo y 17 miradas pervertidas. Estoy cansada.
Por Noelia
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